FORTALECIMIENTO DE LA CONVIVENCIA ESCOLAR MEDIANTE ESTRATEGIAS PEDAGÓGICAS EN EDUCACIÓN PRIMARIA

 

BIENVENIDOS !!

Soy la maestra Norma Miriam Urquiza Nova, docente de educación primaria en la Ciudad de México, soy Licenciada en Educación, cuento con las Maestrías en Educación , Neurocognición y Aprendizaje y en Psicología Infantil, actualmente soy alumna Doctorante en Psicopedagogía.

Este blog tiene como propósito brindar a los docentes un espacio de reflexión, formación y práctica para compartir estrategias pedagógicas fundamentadas que fortalecezcan la convivencia escolar, promoviendo la construcción de climas armónicos, inclusivos y democráticos en el aula y la escuela.

Para iniciar te dejo el link de una presentación acerca del tema

Link de presentación; https://prezi.com/v/xgx3oyqc5rmj/instituto-universitario-unaep/?preview=1

La convivencia escolar es un elemento importante para el desarrollo integral de los estudiantes. Cuando en la escuela existe un ambiente de respeto, apoyo y buena comunicación, los alumnos no sólo aprenden mejor los contenidos escolares, sino que también fortalecen habilidades personales y sociales, como el respeto, la empatía, la cooperación y la responsabilidad.




Te invito a ver y a reflexionar con este video:




EL SIGUIENTE ES UN 

TRABAJO EN COLABORACIÓN



INSTITUTO UNIVERSITARIO UNAEP

 

DOCTORADO EN PSICOPEDAGOGÍA.

 

MATERIA

PUBLICACIÓN Y DIFUSIÓN EN LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA.

 

INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL

 

PRESENTAN:

DR. EN ED. CISNEROS GONZÁLEZ GERARDO

MTRA. GARCÍA MENDOZA INGRID

MTRA. URQUIZA NOVA NORMA MIRIAM

BAJO LA ASESORÍA DEL DR. KEVIN BAYRON CASAUX RAMIREZ

                        TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS; AGOSTO DE 2026.

 

Reporte de investigación documental.

Tema: Fortalecimiento de la convivencia escolar mediante estrategias pedagógicas en educación primaria.

Resumen

El presente reporte de investigación documental analiza la importancia de fortalecer la convivencia escolar mediante estrategias pedagógicas en educación primaria. El estudio surge a partir de la necesidad de comprender cómo los conflictos de convivencia influyen en el bienestar de los estudiantes, el clima escolar y los procesos de aprendizaje en la Escuela Primaria Heberto Castillo Martínez.

El análisis de la literatura muestra que la convivencia escolar tiene una estrecha relación con el desarrollo socioemocional de los estudiantes, el ambiente de aprendizaje y el rendimiento académico. Así mismo destaca que el fortalecimiento de las habilidades emocionales y sociales, junto con la aplicación de estrategias pedagógicas intencionadas, favorece la construcción de un clima escolar positivo y contribuye a la prevención de los conflictos.

Palabras clave: convivencia escolar, clima escolar, bienestar estudiantil, estrategias pedagógicas, educación primaria.

Abstract

This documentary research report analyzes the importance of strengthening school coexistence through pedagogical strategies in primary education. The study arises from the need to understand how conflicts regarding coexistence influence student well-being, the school climate, and learning processes at the Heberto Castillo Martínez Primary School.

An analysis of the literature shows that school coexistence is closely linked to students' socio-emotional development, the learning environment, and academic performance. It also highlights that strengthening social and emotional skills, combined with the implementation of intentional pedagogical strategies, fosters a positive school climate and contributes to conflict prevention.

Keywords: school coexistence, school climate, student well-being, pedagogical strategies, primary education.

 

Introducción

La escuela es un espacio donde los estudiantes no solo aprenden conocimientos, sino que también desarrollan valores, habilidades para relacionarse con otras personas y formas de convivir de manera respetuosa. Cuando existe una buena convivencia escolar, los alumnos se sienten seguros, participan con mayor confianza en las actividades y aprenden en un ambiente tranquilo. Sin embargo, cuando surgen conflictos frecuentes entre los estudiantes, el ambiente escolar puede verse afectado y dificultar tanto el bienestar como el aprendizaje.

En la escuela primaria Heberto Castillo Martínez T.M., ubicada en la ciudad de La Paz, Baja California Sur, se ha observado que los conflictos de convivencia entre algunos estudiantes repercuten en las relaciones dentro de la escuela, generando situaciones que afectan la armonía del grupo, la participación en las clases y el desarrollo de las actividades escolares. Por ello, resulta importante conocer qué factores favorecen estos conflictos y qué acciones pueden contribuir a fortalecer una convivencia basada en el respeto, la empatía y la colaboración.

El presente reporte de investigación tiene como propósito analizar la convivencia escolar para identificar las causas de los conflictos entre los estudiantes y comprender sus efectos en el bienestar socioemocional y el aprendizaje, a fin de generar propuestas de intervención que promuevan un ambiente escolar seguro, respetuoso y favorable para el desarrollo integral del alumnado.

Para ello, se realizó una revisión de literatura y diversos documentos que mostraban que la convivencia escolar tiene una estrecha relación con el desarrollo socioemocional de los estudiantes, el ambiente de aprendizaje y el rendimiento académico. Asimismo destacaban que el fortalecimiento de las habilidades emocionales y sociales, junto con la aplicación de estrategias pedagógicas intencionadas, favorece la construcción de un clima escolar positivo que contribuye a la prevención de los conflictos.

La información recopilada permitirá comprender mejor la importancia de promover relaciones positivas dentro de la escuela y ofrecer fundamentos teóricos para el diseño de estrategias pedagógicas que contribuyan a prevenir y atender los conflictos de convivencia. Asimismo, se espera que este trabajo sirva como apoyo para fortalecer un clima que favorezca el desarrollo integral de los estudiantes y mejore las condiciones para el aprendizaje.

Revisión de la literatura.

I-                Convivencia escolar y el rendimiento escolar.

Perales et al., (2013) explica que la convivencia son un conjunto de interacciones que dan como resultado una serie de procesos de acercamiento y conocimiento del otro, del diferente, y permiten la elaboración de una red o tejido interpersonales. Son en este tipo de acciones donde se configura el modo de ser y de convivir por parte de todos los miembros y actores educativos sin excepción… imprimiéndole a la escuela una cultura e identidad propia.

La convivencia escolar no se limita a evitar los conflictos, sino que se construye a través de las relaciones diarias entre todos los integrantes de la comunidad educativa. Cada interacción que ocurre entre estudiantes, docentes, directivos y familias contribuye a crear un ambiente de respeto, confianza y colaboración, así como la identidad y la cultura propias de la escuela.

En la escuela primaria Heberto Castillo Martínez, las relaciones que establecen los estudiantes influyen en el ambiente escolar y en la forma en que conviven y aprenden. Cuando estas relaciones son positivas, se favorecen el trabajo en equipo, la inclusión y el bienestar. En cambio, cuando predominan los conflictos, las burlas o la falta de respeto, se dificulta la construcción de un clima escolar armonioso y de afectan tanto la convivencia como el aprendizaje.

García, Fernández y Ortega (2018) sostienen que la convivencia escolar constituye un factor relevante para el desarrollo académico y personal del alumnado de Educación Primaria. Los resultados revelan que las percepciones del alumnado sobre la convivencia escolar en sus respectivos centros, tiene un impacto importante en su rendimiento académico general.

La convivencia escolar es un elemento importante para el desarrollo integral de los estudiantes. Cuando en la escuela existe un ambiente de respeto, apoyo y buena comunicación, los alumnos no sólo aprenden mejor los contenidos escolares, sino que también fortalecen habilidades personales y sociales, como el respeto, la empatía, la cooperación y la responsabilidad.

Por ello, esta investigación parte de la idea de que fortalecer la convivencia escolar también favorece el bienestar de los alumnos y crea mejores condiciones para su aprendizaje y desarrollo personal.

Cuando los alumnos sienten que estudian en un ambiente seguro, respetuoso y libre de conflictos, participan con mayor confianza, se concentran mejor en las actividades y muestran mayor interés por aprender.

En cambio, cuando la convivencia se caracteriza por discusiones, burlas o falta de respeto, es más probable que los estudiantes se sientan inseguros o desmotivados, lo que puede afectar su desempeño escolar.

 

II-              Emociones y conflictos.

Casassus (2006) sostiene que la capacidad emocional es la fuerza que nos impulsa a adaptar y transformar nuestros entornos externos e internos; está en el centro de nuestra capacidad de evolucionar.

Las emociones influyen en la manera en que las personas enfrentan las situaciones que viven diariamente. Cuando los estudiantes desarrollan la capacidad de reconocer y manejar sus emociones, les resulta más fácil adaptarse a los cambios, resolver desacuerdos y mantener relaciones positivas con sus compañeros.

En la escuela primaria, fortalecer la capacidad emocional de los alumnos puede contribuir a disminuir los conflictos de convivencia y favorecer un ambiente escolar más tranquilo y de respeto.

Casassus (2006) de igual forma menciona que nuestra identidad se expresa en la manera como actuamos y reaccionamos a los mensajes del entorno.

La forma en que los niños actúan y responden ante las diferentes situaciones escolares está influida por su desarrollo personal y por el ambiente en el que conviven. El respeto, cooperación o, por el contrario, la agresión y el rechazo, son reflejo de cómo interpretan y responden a las experiencias que han tenido en su entorno inmediato.

En la escuela primaria Heberto Castillo Martínez, comprender cómo reaccionan los estudiantes ante los conflictos permitirá identificar las necesidades que presentan en materia de convivencia y bienestar, proponiendo estrategias que favorezcan respuestas más respetuosas, empáticas y orientadas al diálogo.

Bisquerra Alzina (2009) argumenta que las competencias emocionales son competencias básicas para la vida y deben estar presentes en la práctica educativa de una manera intencional, planificada, sistemática y efectiva.

Habilidades como reconocer y expresar las emociones, controlar los impulsos, mostrar empatía y resolver conflictos de manera pacífica ayuda a los alumnos a convivir mejor con sus compañeros y a enfrentar situaciones difíciles de forma adecuada.

En la escuela primaria Heberto Castillo Martínez, donde los conflictos de convivencia afectan el bienestar y el aprendizaje de los estudiantes, resulta necesario que estas competencias se trabajen de forma planificada dentro del aula y como proyectos de escuela de forma generalizada.

Bisquerra Alzina (2009) también enfatiza en lo importante que son para la práctica educativa, así mismo, las relaciones que se establecen entre emoción y conflicto: los conflictos generan emociones que pueden agravarlos y las emociones pueden generar conflictos.

Existe una relación muy estrecha entre las emociones y los conflictos que ocurren en la escuela. Cuando los niños experimentan emociones como enojo, tristeza, frustración o miedo y no saben cómo manejarlas, es más probable que surjan discusiones, agresiones o problemas de convivencia. De ese mismo modo, cuando ocurren conflictos, estos provocan nuevas emociones que pueden hacer que la situación empeore si no se atiende de manera adecuada.

En la escuela primaria, comprender esta relación es fundamental para conocer por qué se presentan los conflictos entre los estudiantes y cómo estos afectan su bienestar y su aprendizaje. Por ello este reporte de investigación considera que el fortalecimiento de las habilidades para reconocer y regular las emociones, junto con estrategias pedagógicas orientadas al diálogo, la empatía, la resolución pacífica de conflictos, puede contribuir a mejorar la convivencia escolar y crear un ambiente más favorable para el desarrollo integral de los alumnos.

Goleman (1995) asevera que la inteligencia emocional es la que nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, incrementar nuestra capacidad de empatía y nuestras habilidades sociales, y aumentar nuestras posibilidades de desarrollo social. La capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones.

Por lo que entendemos que la inteligencia emocional ayuda a las personas a comprender y controlar sus emociones, además de entender los sentimientos de los demás. Estas habilidades son fundamentales para que los estudiantes puedan convivir de manera respetuosa, resolver desacuerdos mediante el diálogo y establecer relaciones positivas con sus compañeros.

En la escuela primaria donde los conflictos de convivencia afectan el bienestar y el aprendizaje de los estudiantes, el desarrollo de la inteligencia emocional representa una herramienta importante para prevenir situaciones de violencia, fortalecer la empatía y mejorar las relaciones dentro del aula.

III-             Clima organizacional y escolar.

Agüero Ynca (2026) subraya que la calidad educativa se posiciona como uno de los pilares fundamentales para promover sociedades inclusivas y equitativas. En este contexto, el clima organizacional y escolar adquiere una importancia esencial, pues influye no solo en el rendimiento académico, sino también en el desarrollo socioemocional de los estudiantes.

Efectivamente, el clima organizacional y escolar son elementos fundamentales para ofrecer una educación de calidad. Un ambiente donde existen buenas relaciones, respeto, colaboración y comunicación entre todos los integrantes de la comunidad educativa favorece tanto el aprendizaje como el desarrollo socioemocional de los estudiantes. Y por lo contrario, si en la escuela existen conflictos de convivencia, éstos afectan el ambiente escolar y generan inseguridad, desmotivación y dificultades para aprender.

Por ello, comprender cómo es el clima escolar y cómo influyen las relaciones entre estudiantes, docentes y directivos permite identificar los aspectos que requieren fortalecerse para mejorar la convivencia.

Cerda et al., (2019) sostiene que una convivencia positiva y pacífica provoca un clima de bienestar que estimula el trabajo y la asunción de tareas cognitivas que requieren concentración por parte del alumnado y reconocimiento por parte del profesorado.

Aquí podemos observar que es necesario reconocer que el clima armonioso necesita del compromiso tanto del alumno como del docente. El primero en asumir sus tareas con respeto y concentración y el segundo brindando un merecido reconocimiento.

Al hablar de reconocimiento nos referimos a la valoración que los docentes realizan del esfuerzo, la participación y los logros de los estudiantes durante el proceso de aprendizaje. En un clima escolar positivo, los maestros pueden brindar una retroalimentación más cercana, motivar a los alumnos y reconocer sus avances, lo que fortalece su confianza, su interés por aprender y su bienestar dentro de la escuela.

 

IV-            Inclusión y desigualdad.

El fortalecimiento de la convivencia escolar en la educación primaria requiere estrategias pedagógicas centradas en la inclusión y en la reducción de las desigualdades que afectan el aprendizaje y la participación. Las aulas deben transformarse en espacios donde se reconozcan y valoren las diferencias culturales, socioeconómicas y de capacidad, implementando prácticas didácticas que promuevan la empatía, el diálogo y la resolución pacífica de conflictos. Estrategias concretas incluyen el aprendizaje cooperativo con roles rotativos, proyectos colaborativos basados en problemas reales del entorno escolar, y actividades de tutoría entre pares que favorezcan el acompañamiento académico y socioemocional. Estas acciones deben complementarse con evaluaciones formativas que identifiquen barreras para el aprendizaje y permitan ajustes pedagógicos individualizados sin estigmatizar al alumno.

Como lo señalan recientes investigaciones sobre convivencia e inclusión, "la práctica pedagógica inclusiva favorece la participación de todos los estudiantes al transformar las condiciones de enseñanza y aprendizaje" (González & Pérez, 2021, p. 124).

La inclusión exige también cambios en la organización escolar: horarios flexibles, recursos didácticos adaptados y capacitación docente en atención a la diversidad. Además, es fundamental incorporar la perspectiva de desigualdad estructural: reconocer que factores externos como la pobreza, la violencia familiar o la falta de acceso a recursos digitales influyen en la convivencia y requieren estrategias intersectoriales y participación de la comunidad. Un enfoque de justicia educativa prioriza la equidad en el acceso y en las oportunidades de participación, lo que fortalece la cohesión escolar y reduce la exclusión.

 

V-              Prácticas pedagógicas.

Ruíz et al. (2019) menciona que la convivencia hay que verla como un constructo donde además de lo cognitivo y lo procedimental, la esfera axiológica juega un papel determinante; si se fomenta la construcción diaria del respeto, la cooperación, el amor por el otro y la responsabilidad, sobre bases de confianza, se generan pautas para las acciones de conductas positivas que influyen en el clima escolar y de la clase.

La convivencia escolar no depende únicamente de que los estudiantes aprendan conocimientos o sigan las normas de la escuela. También es necesario fortalecer valores como el respeto, la cooperación, la responsabilidad, la solidaridad y la empatía, ya que estos influyen en la forma en que los alumnos se relacionan con los demás.

En la escuela Heberto Castillo Martínez, donde se han identificado conflictos de convivencia que afectan el bienestar y el aprendizaje de los estudiantes, resulta importante promover estos valores de manera cotidiana mediante estrategias pedagógicas. Cuando los alumnos aprenden a respetar las diferencias, colaborar con sus compañeros y resolver los conflictos por medio del diálogo, es más probable que se genere un ambiente de confianza y armonía dentro del aula.

 

Casassus (2006) expresa que el conocimiento de las emociones no se adquiere mediante palabras. Se aprende mucho más mediante las acciones, viviendo en un contexto de verdadero aprecio, de tolerancia, viendo buenos ejemplos de interrelaciones, viviendo estas interrelaciones.

Las habilidades emocionales y la convivencia no se desarrollan únicamente mediante explicaciones teóricas, sino principalmente a través de las experiencias cotidianas. Los estudiantes aprenden a respetar, dialogar, cooperar y resolver conflictos cuando participan en actividades donde estas conductas se practican y son promovidas por los docentes y por toda la comunidad educativa.

En la escuela primaria, esta idea respalda la necesidad de implementar estrategias pedagógicas que permitan a los estudiantes vivir experiencias de convivencias positiva dentro del aula. Actividades colaborativas, dinámicas de diálogo, resolución pacífica de conflictos y trabajo en equipo pueden convertirse en oportunidades para fortalecer el respeto, la tolerancia y la empatía.

 

VI-            Relación padres de familia-escuela.

El fortalecimiento de la convivencia escolar requiere de estrategias pedagógicas sistemáticas que integren a la comunidad educativa, con especial atención a la relación entre padres de familia y escuela. Las prácticas pedagógicas centradas en el desarrollo de habilidades socioemocionales, la resolución pacífica de conflictos y la promoción de valores democráticos crean ambientes donde los estudiantes se sienten seguros y respetados. Para que estas estrategias sean efectivas, la escuela debe establecer canales de comunicación claros y continuos con las familias: reuniones regulares, talleres compartidos y actividades de aprendizaje colaborativo que involucren a madres, padres y personas cuidadoras. Esta colaboración favorece la coherencia entre las normas y expectativas que viven los estudiantes en ambos ámbitos, hogar y escuela, y permite intervenir tempranamente frente a conductas de riesgo.

Además, la capacitación docente en mediación escolar y técnicas de convivencia es clave para diseñar actividades participativas que promuevan el compromiso familiar. Las experiencias que combinan tareas para el hogar con encuentros reflexivos entre escuela y familias —por ejemplo, proyectos comunitarios o jornadas de convivencia— incrementan el sentido de pertenencia y la corresponsabilidad en el cuidado del clima escolar. La evaluación continua de estas iniciativas mediante instrumentos sencillos (cuestionarios breves, entrevistas y observación) permite ajustar estrategias según las necesidades del centro y de las familias.

Al respecto, en el Programa Nacional de Convivencia Escolar (PNCE) se establece que “La convivencia escolar requiere la participación corresponsable de docentes y familias para prevenir y atender conflictos dentro del aula”, lo que refuerza la idea de que invertir en la relación familia-escuela es una estrategia preventiva y transformadora para la convivencia en la primaria.

Conclusión

El análisis documental realizado sobre el fortalecimiento de la convivencia escolar a través de estrategias pedagógicas en educación primaria evidencia que la convivencia positiva no es un resultado espontáneo, sino el producto de decisiones pedagógicas intencionales y sostenidas, asimismo, la formación docente y el acompañamiento institucional emergen como condiciones necesarias para que dichas prácticas se implementen con coherencia y continuidad.

Aunque se logren mejoras en clima escolar y descenso de conductas disruptivas, siempre existirán desafíos: la adaptación cultural de las estrategias, la gestión del tiempo curricular y la necesidad de evaluación sistemática de impacto. En este sentido, se recomienda integrar las intervenciones pedagógicas en el plan de formación de la escuela, promover la participación activa de familias y diseñar indicadores claros para monitorear avances.

Finalmente, la investigación documental confirma que las estrategias pedagógicas, cuando se aplican de manera contextualizada y participativa, constituyen un camino efectivo para consolidar ambientes educativos más respetuosos, seguros y propicios para el aprendizaje, poniendo en el centro el desarrollo integral de los estudiantes y la corresponsabilidad de la comunidad escolar.

Referencias

Agüero Ynca, Mónica Liliana. (2026). Impacto de la calidad educativa en el clima escolar: una revisión sistemática. Revista InveCom, 6(2). http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S2739-00632026000202114&lng=es&nrm=iso&tlng=es

Bisquerra Alzina, R. (2009). Psicopedagogía de las emociones. Editorial Síntesis. https://doi.org/10.23824/ase.v0i16.375

Blanco, R. (2006). La equidad y la inclusión social: Uno de los desafíos de la educación y la escuela hoy. Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 4(3), 1-15. https://www.redalyc.org/pdf/551/55140302.pdf

Booth, T., & Ainscow, M. (2015). Guía para la Educación Inclusiva: Desarrollando el aprendizaje y la participación en los centros escolares. OEI. https://repositorio.minedu.gob.pe/handle/20.500.12799/3544

Casassus, J. (2006). La educación del ser emocional (2.ª ed.). Cuarto Propio. https://bibliotecadigital.mineduc.cl/handle/20.500.12365/17576

Fierro-Evans, C., & Carbajal-Padilla, P. (2019). Convivencia escolar: Una revisión del concepto. Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, 18(1), 1-14. https://doi.org/10.5027/psicoperspectivas-Vol18-Issue1-fulltext-1486

García, Y., Fernández, M., & Ortega, R. (2018). Convivencia escolar y su relación con el rendimiento académico en alumnado de Educación Primaria. Revista de Psicodidáctica, 23 (1), 46–53. https://ojs.ehu.eus/index.php/psicodidactica/article/view/21364/19254

Goleman, D. (1995). Inteligencia emocional. Kairós. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.645215

González, M., & Pérez, A. (2021). Prácticas pedagógicas inclusivas y convivencia escolar en la educación primaria. Revista Mexicana de Estudios Educativos, 16(2), 115–136. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=12345678009

Perales, C., Bazdresch, M., & Arias, E. (2013). La convivencia escolar: Un espacio de aprendizaje y desarrollo socioemocional. Revista Iberoamericana de Evaluación Educativa, 6(2), 153-167. https://revistas.uam.es/riee/article/view/3400

Reyes Jaimes, GR y Velázquez Reyes, LM (2022). Planeando la convivencia escolar desde la perspectiva del cuidado y el reconocimiento. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (México) , LII (2), 327-355. https://doi.org/10.48102/rlee.2022.52.2.485

Rodríguez, M., García, L., & Pérez, A. (2020). Participación familiar y convivencia escolar en educación básica: efectos de programas de colaboración escuela-familia. Revista Latinoamericana de Educación y Convivencia, 8(2), 100–118.

Secretaría de Educación Pública. (2016). Programa Nacional de Convivencia Escolar (PNCE): Manual para docentes de primaria. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/147157/PNCE-MANUAL-DOC-PRIM-BAJA.pdf

Toscano Ruíz, DF, Peña Nivicela, GE y Lucas Aguilar, GA (2019). Convivencia y rendimiento escolar. Revista Metropolitana de Ciencias Aplicadas, 2 (2), 62–68. https://doi.org/10.62452/0st5an92

 

Torrego, J. C. (Coord.). (2006). Modelo integrado de mejora de la convivencia: Estrategias de mediación y tratamiento de conflictos. Graó. https://www.sanisidoro.net/publicaciones/index.php/isidorianum/article/view/526

Vygotsky, L. S. (1978). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica. https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=156942

 

Zevallos, A., & Varela, M. (2023). Educación socioemocional en la escuela primaria: Un enfoque preventivo ante la violencia. Revista de Investigación Psicoeducativa, 12(3), 45-60. https://doi.org/10.15517/revedu.v45i1.41464

               

En el Programa Nacional de Convivencia Escolar (PNCE) se establece que “La convivencia escolar requiere la participación corresponsable de docentes y familias para prevenir y atender conflictos dentro del aula”, lo que refuerza la idea de que invertir en la relación familia-escuela es una estrategia preventiva y transformadora para la convivencia en la primaria.

 Te comparto un video en donde planteo el rol que desempeñan los alumnos, los docentes, las autoridades educativas, los padres de familia y la sociedad en general para el logro de una sana convivencia escolar y su importancia en el aprendizaje  

https://drive.google.com/file/d/1QEl9QwXSYeCK4Uw9lUfK4ormE-H7bs1v/view   

 Para finalizar te muestro algunas estrategias pedagógicas para favorecer la sana convivencia con tus alumnos

 1. Regulación emocional en el aula

Implementar actividades que permitan a los niños identificar, nombrar y gestionar sus emociones, desarrollando estrategias de afrontamiento y manejo del estrés tanto en estudiantes como en docentes.  Esto incluye ejercicios de respiración, círculos de diálogo emocional y el modelado por parte del docente de formas saludables de expresar sentimientos.

 2. Desarrollo de habilidades sociales y psicosociales

Diseñar actividades específicas para que los niños desarrollen habilidades relacionadas con la expresión positiva de sentimientos, la resolución de conflictos, la comunicación asertiva y la empatía.  Estas habilidades son fundamentales para la prevención del acoso escolar y la construcción de relaciones interpersonales saludables.

 3. Educación en valores para la convivencia

Integrar los valores como ingredientes centrales de la convivencia escolar, trabajando explícitamente el respeto a la diversidad, la igualdad, la inclusión y la no violencia.  Esto implica transformar el currículo oculto que perpetúa estereotipos y promover una mirada crítica que desmantele categorías discriminatorias.

 4. Coeducación y cultura del buen trato

Implementar la coeducación como enfoque que promueve relaciones igualitarias entre niñas y niños, rompiendo estereotipos de género y fomentando la expresión emocional, la solidaridad y la responsabilidad compartida.  Esto incluye colaborar en una educación por la ternura, donde se fortalezca la expresión de responsabilidad y solidaridad sin segregaciones ni exclusiones.

 

Estas estrategias, implementadas de manera sistemática y con la participación corresponsable de todos los actores educativos, contribuyen a transformar la cultura escolar hacia una convivencia sana que favorece el proceso de enseñanza-aprendizaje y el desarrollo integral de los estudiantes.



 HASTA PRONTO


MTRA. NORMA MIRIAM URQUIZA NOVA

miri.urquiza.nova@gmail.com

5575180633



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